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Ricardo Darín y su lado más salvaje

Ricardo Darín está de estreno: su última película, Relatos Salvajes, que acaba de llegar a España con el otoño y ya promete tener tanto éxito como ya ha tenido en los cines de su Argentina natal, donde ha arrasado las carteleras, así como en todo el cono sur americano. Darín, el gaucho más influyente en las pantallas de América Latina, muestra su lado más salvaje con esta colección de seis relatos cuyo nexo de unión es que sus protagonistas, tarde o temprano, con razón o sin razón, pierden el control.

La película, dirigida por Damián Szifron y producida por el español Pedro Almodóvar, cuenta con otro argentino de pro en su elenco, Leonardo Sbaraglia, y ha sido seleccionada para su exhibición en el Festival de Cannes.

Darín se mueve bien en ambientes como el que plantea esta colección de relatos, en los que la realidad súbitamente se altera y hace perder al protagonista el control: el gaucho de mirada azul y sonrisa pícara es capaz de pasar del suspense al humor sin perder su glamour, ni siquiera cuando la violencia termina por atraparle.

Le hemos visto ya bordar papeles así, como el de la premiadísima Nueve Reinas, donde encarna a un estafador casi perfecto, mezcla canalla y caballero con la labia propia de los de su nacionalidad, una película que lo consagró definitivamente en el año 2000. Pero también en la oscarizada El secreto de sus ojos, otra de las cintas más taquilleras de la historia de Argentina, donde pone toda su inteligencia emocional al servicio de una dramática historia de suspense.

También con su director fetiche, Juan José Campanella, triunfó en la comedia romántica El hijo de la novia, con la española Natalia Verbeke, esa novia a la que no presta suficiente atención. Y si Darín y Sbaraglia son las nuevas estrellas del star system del cono sur americano, en esta película comparte Darín el firmamento con un clásico, un señor de la gran pantalla, Héctor Alterio.

De entre sus títulos quizá menos comerciales pero no por ello merecedores de menos crédito, destacar Un cuento chino, maravillosa y original comedia de 2011 donde Darín encarna a un frío y solitario ferretero que termina desviviéndose por un chino perdido que busca a sus familiares en Buenos Aires.

Pero este estrellato internacional en la gran pantalla no le sobrevino al gaucho de casualidad: Ricardo Darín ya era un ídolo en la televisión de su tierra por haber interpretado numerosos papeles de galán en telenovelas y programas de entretenimiento. Fue en los ochenta cuando, junto a otros ‘galancitos’ de su generación dio el salto al teatro, ampliando su papel de mero guaperas con el de cómico, en series como Mi cuñado.

Un gaucho seductor, canalla, con esa profundidad de mirada y ese discurso envolvente que le hace ser otro astro más en el firmamento de los artistas argentinos, que promete convertirse en la sal de todos los guisos este invierno también.

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