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“Actuar es más fácil que la vida diaria”

“Actuar es más fácil que la vida diaria”
En la última edición del Festival de Cine de San Sebastián, Carmen Maura se convirtió en la primera actriz española en recoger el Premio Donostia por su larga y premiada trayectoria, una carrera de la que, asegura, no quita “nada”.
Carmen Maura es una estrella de andar por casa, en el mejor sentido de la expresión, a la que no se le ha “subido el pavo a la cabeza”. Ni el hecho de ser una de las dos actrices con más premios Goya (la otra es Verónica Forqué, que también cuenta con cuatro), ni el de convertirse en la primera española en haber recibido el premio Donostia por toda su carrera, ni iquiera haber sido durante tres años la intérprete más galardonada por la Academia de Cine Europea consigue alimentar su ego. La actriz apura sus días como “señora normal” antes de embarcarse en nuevos proyectos y de volver a su apartamento de París. Allí se refugia cuando tiene que rodar en el país galo o cuando quiere ser un poco anónima, algo que cada vez le cuesta más conseguir.

“Esta profesión me ha dado muchas alegrías... Lo de ser actriz no es un trabajo duro. En mi vida personal sí ha habido cosas desagradables, pero tengo un carácter que me hace olvidar lo malo con facilidad. Ser actriz es más fácil para mí que lidiar con las cosas cotidianas del día a día", asegura la intérprete de ¿Qué he hecho yo para merecer esto? De lo que no se queja Maura es de falta de trabajo por culpa de la edad –tiene 68 años– como han hecho repetidas veces sus colegas norteamericanas. Ha estado trabajando mucho, y no solo en España, en los últimos meses, y hace poco, se embarcó en una aventura teatral, un regreso a los escenarios después de décadas, que le dio "mucho miedo".

El caso es que en diciembre pasado, Maura ‘debutó’ en el teatro María Guerrero de Madrid con Carlota, de Miguel Mihura. “Hacía tantísimo tiempo que no pisaba las tablas, que me dio mucha impresión. Hay gente que nunca me había visto en el teatro y tenía que hacerlo bien", explica la actriz, que también sueña con un descanso y que disfruta de la soledad porque
dice que, en el fondo, no es “una persona sociable”. La protagonista de Ay, Carmela, La Comunidad y La ley del Deseo –tres de los papeles a los que guarda más cariño– está segura que acabará trabajando con el director argentino Juan José Campanella, aunque no sabe si será en Argentina o en España. Aunque, cuando lo que más le apetece es descansar, le da “pereza” los viajes a América Latina, y sólo un buen guión le puede hacer cambiar de opinión, como ocurrió cuando le ofrecieron Sofía y el terco, una película que lamenta que no se haya estrenado en España y que rodó el año pasado en Colombia a las órdenes de Andrés Burgos, un director al que no conocía. Maura, que sigue leyendo “todo” lo que le llega, afirma que, a estas alturas de su vida, le da igual que quien la dirija sea famoso “o no lo conozca nadie”, aunque sí recela un tanto de los proyectos audiovisuales de Internet, un mundo que no conoce a fondo, por “la cantidad de locos que debe de haber” dentro.

La actriz se encuentra “muy satisfecha” de su participación en Las brujas de Zugarramurdi, que Álex de la Iglesia presentó fuera de concurso en la última Sección Oficial del Festival, y sabe que el director bilbaíno le tiene “mucho cariño”. De Pedro Almodóvar prefiere no hablar “porque se enfada”, aunque recalca que sus comentarios sobre el director del que fue ‘chica’ en algunas de sus más celebradas películas siempre los hace “con sentido del humor”. “Pero se lo toma a mal, se pica. Y no quiero enfadar a nadie, ni causar problemas por ello, ni salir en Internet”, subraya. El Teatro Real como reto Carmen asegura que la felicidad no tiene que ver con el éxito. “Hoy, estoy tranquila, hablo de las cosas que me han ocurrido en el pasado, que son como para escribir un libro. Todos tenemos gente cercana que sufre, las circunstancias que vive el país, pero, ahora mismo, no tengo grandes problemas”, dice.

Si hubiese nacido en algún país anglosajón, cree que sería mucho más reconocida internacionalmente: “Seguramente sería una actriz más importante, pero no me da pena no haber nacido en Wisconsin. Me encanta ser española y me considero buena actriz, al mismo nivel que otras de mi país que admiro mucho y no tenemos que envidiar nada a las grandes, pero
todo depende del tamaño del mercado donde trabajes y de los señores importantes que te elijan. Hay actrices cojonudas que no han tenido el mismo éxito que yo, porque nadie les ha dado un papel como los míos. Esto ha sido una lotería”.

Y como nuevo reto para Maura de cara a la próxima temporada, una de las citas más potentes de la programación del Teatro Real, La hija del regimiento, la ópera más popular de Donizetti. Una comedia irónica, sentimental y repleta de crítica social, en la que la popular actriz debutará en el coliseo operístico madrileño. Maura será la Duquesa de Krakenthorp en
una historia en la que se mezclan el mal de amores, el respeto al deber y la confrontación de una aristocracia decadente con una burguesía emergente que se impone al Antiguo Régimen.
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